Ciudad de México. – Los gobiernos callan, los archivos desaparecen y los testigos mueren, pero la verdad sigue viva. Así lo asegura Carlos Alberto Guzmán Rojas, uno de los grandes investigadores de los ovnis en México, quien en entrevista con Yohanan Díaz Vargas para el podcast Encuentros Extraordinarios abrió la caja negra de los estrellamientos más impactantes ocurridos en la República Mexicana.
Con más de medio siglo de investigación y 22 libros publicados, Guzmán no duda: “Los gobiernos encubren porque cada objeto recuperado significa poder. De ahí han surgido tecnologías como los circuitos integrados, el GPS o el rayo láser. Todo se esconde bajo la bandera de la seguridad nacional”.

Coyame: la herida que nunca cerró
Uno de los episodios más discutidos es el llamado Caso Coyame, ocurrido en Chihuahua en 1974. Se habla de un objeto que habría ingresado por el Golfo de México, detectado por radares de NORAD (Mando de Defensa Aeroespacial de Norteamérica), y que terminó estrellándose tras colisionar con una avioneta. El informe original fue divulgado por Leonard Stringfield, investigador estadounidense especializado en caídas de ovnis, aunque Guzmán advierte que desde el inicio hubo inconsistencias.
El problema central, afirma, es la ausencia de evidencias en los diarios locales. “No hay registros en la prensa de Chihuahua de aquella época que confirmen la caída”, indicó, en contraste con otros incidentes donde sí existen referencias hemerográficas. Para Carlos Guzmán, esto abre dos posibilidades: o Coyame fue un encubrimiento perfecto o se trató de una historia fabricada para desinformar. La posterior aparición de supuestos nombres de militares involucrados, que luego desaparecieron de internet, añadió misterio pero no certezas. “Coyame sigue siendo un caso controvertido, sin cierre definitivo”, enfatizó.
Lo cierto es que la narrativa de cooperación entre fuerzas mexicanas y estadounidenses refuerza la idea de acuerdos secretos: los objetos recuperados terminan en manos del ejército norteamericano con una rapidez pasmosa.
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El Ovni del río Tulijá
A diferencia de Coyame, el caso del río Tulijá en Tabasco tiene para Guzmán Rojas mayor solidez documental. En 1977, diversos diarios locales publicaron notas sobre la caída de un objeto en la ribera del río. Años después, un buzo jubilado de Pemex relató cómo él y sus compañeros encontraron bajo el agua un artefacto luminoso, de unos cinco o seis metros, con luces internas que giraban o se desplazaban.
El área fue rápidamente acordonada por el ejército mexicano y, horas más tarde, por militares estadounidenses. Testigos confirmaron la presencia de vehículos pesados y lanchas extranjeras. El objeto, aseguró el buzo, fue retirado esa misma noche. Para Guzmán, este caso cumple con los criterios periodísticos de verificación: hay testimonio directo, respaldo hemerográfico y la referencia de una fuente extranjera. “Este es un caso verdadero”, concluyó con firmeza.
¿Por qué caen?
La pregunta central, planteada por Yohanan Díaz, fue directa: si estas naves provienen de civilizaciones avanzadas, ¿cómo es posible que se estrellen en la Tierra? El reconocido investigador Ovni respondió con una lista de trece hipótesis que van desde fallas mecánicas y enfermedades de los tripulantes hasta colisiones en “nodos” dimensionales. También consideró la posibilidad de que algunos objetos hayan sido deliberadamente entregados, como un gesto de dejar a la humanidad una tecnología que aún no puede comprender.
“Es especulación, pero tenemos testimonios incluso de Ovnis recuperados intactos”, dijo, recordando las declaraciones del exoficial David Grusch en Estados Unidos.

El futuro de la investigación ovni en México
Más allá de los casos, Carlos Guzmán mostró preocupación por el presente de la investigación ovni en México. Mientras en Sudamérica y Estados Unidos existe una comunidad sólida y profesionalizada, en México los grupos suelen fragmentarse por falta de recursos y continuidad. “No hay caras nuevas, no hay jóvenes que tomen la estafeta”, lamentó.
Para el investigador, el reto al 2025 es doble: rescatar la memoria histórica de los grandes casos nacionales y motivar a nuevas generaciones a investigar con seriedad. México, subrayó, es un país rico en avistamientos y fenómenos aéreos anómalos, pero requiere constancia, rigor y voluntad para que no se pierda lo que ya se ha documentado.
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Al cierre de la entrevista, Yohanan Díaz resaltó el valor de esta trayectoria: “Lo que hace falta hoy es visión histórica y compromiso serio, como el que nos ha mostrado Carlos Guzmán. Sin ese esfuerzo, los enigmas del cielo en México quedarían en el olvido”.

