El más reciente episodio de Encuentros Extraordinarios presenta una inquietante conversación entre Yohanan Díaz y Luis Silva, quien expone una teoría que desafía la percepción de la realidad: la existencia de seres del bajo astral que conviven con los humanos desde el nacimiento. Estas entidades, invisibles para la ciencia convencional, formarían parte de una dimensión energética que interactúa constantemente con nuestro cuerpo astral.
Según Silva, estas entidades se adhieren a las personas desde sus primeros momentos de vida, permaneciendo de forma silenciosa para no ser detectadas. A diferencia de lo que muchos podrían pensar, no generan enfermedades evidentes, sino que se alimentan de la energía vital del ser humano y de emociones de baja frecuencia como el estrés, la tristeza o el enojo. Su objetivo sería mantenerse ocultas mientras extraen energía de forma constante.
Durante la entrevista, se describen distintos tipos de entidades, desde reptilianos y dracos hasta formas más extrañas como insectos, arañas gigantes o incluso estructuras robóticas. También se hace una clara distinción entre estos seres y los llamados “demonios”, los cuales, según Silva, serían creaciones mentales humanas alimentadas por el miedo colectivo y las creencias culturales.
Uno de los puntos más impactantes es la explicación sobre los llamados implantes etéricos: estructuras energéticas que estas entidades colocarían en puntos clave del cuerpo, como la glándula pineal o la columna, con el fin de bloquear el desarrollo espiritual y mantener a las personas en estados de baja vibración. Estos bloqueos podrían manifestarse como estancamiento emocional, mental o incluso físico sin causa médica aparente.
Finalmente, el episodio ofrece herramientas prácticas para protegerse: elevar la frecuencia personal a través de la conciencia y el uso del agua, visualizar un “huevo dorado” como escudo energético e invocar a seres conocidos como “aladitos” para liberar estas entidades. Más allá de la creencia, el mensaje central es claro: la energía personal, la intención y el autoconocimiento juegan un papel clave en el equilibrio entre lo visible y lo invisible.


