Las religiones de tradición yoruba y afrodescendiente han adquirido una presencia cada vez más visible en México, aunque términos como santería, Regla de Ocha, Ifá, orishas o Mano de Orula todavía suelen mezclarse o interpretarse desde el prejuicio. En un nuevo episodio de Invitado a lo Desconocido, Armando Bonilla y Driel Molmont reciben a Cynthia y Marcos para conocer estas prácticas desde la experiencia de quienes las viven. Marcos, identificado dentro de su tradición como hijo de Changó, relata que comenzó su camino religioso hace aproximadamente dos años y que, después de alejarse de una casa anterior, encontró mediante redes sociales una nueva comunidad donde decidió continuar su formación espiritual.
Para Marcos, este proceso no ha quedado limitado al ámbito religioso. El invitado relaciona su crecimiento personal y el desarrollo de su proyecto Ademán Casa Tostadora con lo que interpreta como una mayor alineación con su destino. Su siguiente objetivo dentro de la tradición es coronar a Changó antes de continuar profundizando en otras jerarquías religiosas. Durante la conversación se explica también una diferencia fundamental entre Regla de Ocha e Ifá: mientras la primera gira alrededor del culto a los orishas, las ceremonias y una estructura comunitaria de padrinos y madrinas, Ifá posee un sistema sacerdotal y adivinatorio propio asociado a los babalawos y al estudio del destino. Estas prácticas poseen linajes, reglas y variantes que pueden cambiar según cada casa religiosa.
La participación de Cynthia, quien lleva alrededor de siete años dentro de este camino y dirige una casa religiosa junto con su esposo, el Babalawo Otura, permite profundizar en el papel femenino dentro de estas tradiciones. Según explica durante el programa, la madrina cumple funciones que no deben entenderse simplemente como auxiliares de la autoridad masculina: su participación resulta esencial en determinadas ceremonias y aporta acompañamiento a las mujeres de la comunidad. Cynthia menciona su intervención en procedimientos conocidos dentro de su práctica como rompimientos y despojos, además de explicar la importancia de la mujer durante la ceremonia de Mano de Orula. También comparte cómo sus hijas han crecido cerca de estas creencias, convirtiendo la transmisión generacional en una parte importante de su vida familiar.
Sin embargo, el episodio también muestra un aspecto menos visible: los conflictos humanos que pueden aparecer dentro de comunidades religiosas. Cynthia y Marcos hablan de personas a las que consideran “malos religiosos”, acusándolas de utilizar su posición para intervenir en relaciones personales o generar enfrentamientos entre miembros de una casa. Cynthia relata que ella y Otura atravesaron una separación que atribuye, desde su interpretación espiritual, a influencias negativas externas. Marcos, por su parte, cuenta haber recibido un paraldo, una práctica ritual de limpieza, después de considerar que había sido objeto de un trabajo de brujería. Estas experiencias corresponden a las creencias y testimonios de los invitados y no constituyen evidencia verificable de que intervenciones sobrenaturales puedan provocar esos acontecimientos.
Más allá de los rituales y de las experiencias extraordinarias, Invitado a lo Desconocido coloca sobre la mesa un tema fundamental: la diferencia entre conocer una religión desde los estereotipos y escuchar a quienes la practican cotidianamente. Para Cynthia y Marcos, pertenecer a la Regla de Ocha e Ifá implica disciplina, comunidad, responsabilidad con los ahijados y una búsqueda personal relacionada con el destino. La conversación deja además abierta la posibilidad de escuchar próximamente a una generación más joven de esta familia religiosa. Porque detrás de imágenes populares sobre santería y brujería existe un universo mucho más amplio de tradiciones, jerarquías y creencias que continúa transformándose mientras encuentra nuevas raíces en México.


