¿Qué hay después de la muerte? Lupita Capistrán habla del duelo, las ECM y el despertar espiritual

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¿Qué sucede después de morir? Es una pregunta que acompaña al ser humano desde hace miles de años, pero para algunas personas deja de ser únicamente una cuestión filosófica después de vivir una experiencia cercana a la muerte. En un nuevo episodio de Relatos de lo Prohibido, Oswaldo Torres conversa con la médium Lupita Capistrán sobre la muerte, el duelo y las experiencias espirituales que han marcado sus vidas. Desde el comienzo surge una coincidencia inquietante: ambos aseguran haber tenido sueños muy similares antes de encontrarse para la entrevista. Para Capistrán, este tipo de sincronías forman parte de la conexión que precede a algunas de sus canalizaciones. A partir de ahí, la conversación se adentra en un terreno mucho más profundo: la posibilidad de que la conciencia continúe después de la muerte y de que aquello que llamamos “más allá” sea, según las experiencias de la invitada, una realidad distinta de las representaciones tradicionales del cielo.

El momento más intenso llega cuando Lupita recuerda la muerte de su hijo Miguel en 2011. El bebé nació prematuramente y sufrió graves complicaciones médicas, una pérdida que ocurrió en medio de una crisis familiar y emocional. Capistrán relata que posteriormente atravesó una crisis suicida por sobredosis de medicamentos y que, durante la emergencia médica, estuvo clínicamente muerta durante aproximadamente dos minutos. Según su testimonio, experimentó algo completamente diferente al vacío que esperaba encontrar: recuerda un pasillo de hospital lleno de luz, una sensación de calidez y, sobre todo, una paz tan profunda que no deseaba regresar. Entonces asegura haber escuchado a su hija mayor pedirle que no se fuera. Para Lupita, aquel llamado desencadenó un regreso inmediato a su cuerpo y se convirtió en el punto de partida de una transformación personal que, con el tiempo, relacionaría con el desarrollo de su mediumnidad. Su relato constituye una experiencia personal y espiritual; las experiencias cercanas a la muerte continúan siendo objeto de investigación y no permiten establecer científicamente qué ocurre con la conciencia después del fallecimiento.

Oswaldo también comparte una experiencia profundamente personal. Habla de los problemas pulmonares que ha enfrentado desde su nacimiento, de su vínculo religioso con la Virgen del Carmen y de una etapa de su vida en la que atravesó una grave crisis emocional. Durante ese periodo, cuenta que una mujer desconocida se acercó a él en un mercado y afirmó llevarle un mensaje de “la muerte”: todavía no era su momento porque tenía una misión pendiente. El encuentro terminó, según relata, con un peculiar acto simbólico que interpretó como una especie de pacto de no agresión con la muerte. Ambos testimonios conducen a una conversación sobre una cuestión especialmente sensible: el suicidio. Capistrán rechaza interpretar a quienes mueren de esta manera desde la condena moral y relata una canalización en la que, según su experiencia, un hombre fallecido le comunicó que había llegado a un punto en el que “la vida le dolía”. La perspectiva espiritual expresada durante el programa pertenece a las creencias y experiencias de la invitada; ante una crisis suicida, el acompañamiento profesional y la atención inmediata siguen siendo fundamentales.

El duelo por un hijo ocupa otra parte central de la entrevista. Lupita afirma continuar percibiendo ocasionalmente la presencia de Miguel y comparte experiencias familiares que interpreta como señales de continuidad después de la muerte. Entre ellas destaca el caso de su hija menor, quien habría descrito detalles relacionados con el nicho de Miguel sin haber estado previamente en ese lugar. Desde su visión espiritual, Capistrán sostiene que los niños que fallecen llegan inmediatamente a un estado de paz y plantea incluso la posibilidad de que determinadas “esencias” puedan manifestarse posteriormente en otros integrantes de una familia. Más allá de estas creencias, su mensaje para madres y padres que atraviesan una pérdida se concentra en transformar la manera de recordar: intentar que el vínculo con quien murió no quede definido exclusivamente por el momento de su partida. También habla de encender velas como un símbolo de luz y transmutación, no solo dirigido hacia quien falleció, sino hacia quienes continúan atravesando el proceso de duelo.

La conversación termina cuestionando una imagen idealizada de la espiritualidad. Para Lupita Capistrán, un despertar espiritual no consiste en permanecer permanentemente en calma ni en convertirse en alguien incapaz de equivocarse. Lo describe como un proceso difícil que obliga a enfrentar heridas, reconocer comportamientos, pedir perdón y asumir responsabilidad por las propias acciones. La espiritualidad, sostiene, tampoco debería convertirse en una forma de escapar de las responsabilidades de la vida cotidiana. En ese sentido, el episodio de Relatos de lo Prohibido termina transformando su pregunta inicial. Más que intentar demostrar qué existe después de la muerte, Oswaldo Torres y Lupita Capistrán reflexionan sobre qué hacemos mientras estamos vivos. Tal vez, proponen, perder parte del miedo a morir también implique enfrentarnos a otro temor mucho más cercano: llegar al final sin haber vivido plenamente.

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