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Psicografías proféticas y sanadoras: los contactos de la pintora Elena Valdez

Esta artista argentina dibuja lo que ve en sus sueños y canaliza mensajes dictados por entidades que identifica como ángeles o seres de luz. Son experiencias proféticas que, según afirma, le han salvado la vida y, en otros casos, han sido anuncio de tragedias como el atentado contra las Torres Gemelas. Cincuenta años después de su primera psicografía nos habla del poder sanador de su obra.

Lourdes Gómez – @Lourdesgm13 – Elena pinta con el alma; desprende esa magia del que no tiene doblez, del que cuenta su verdad sin importar lo que los demás piensen. Una breve anécdota refleja bien su carácter: “Hago una reunión que se llama ‘20 a las 20’. Recibí una canalización que me decía ‘20 a las 20’ y decidí reunir a personas los días 20 de cada mes. Elegí un lugar y un horario y puse carteles por todos lados. Ponía: ‘Reunión de ángeles. Traer alimentos no perecederos’. Yo me decía: ‘No importa cuántos vengan’. Lo importante es el poder multiplicador, que actúe para abrir más mentes. El primer día vinieron 33 personas. No he dejado de celebrar la reunión cada día 20 desde hace 7 años. Ese es mi semillar, mi labor en el mundo, lo que me mueve a la vida”, expone.

Su profesión es el magisterio infantil, pero lleva cincuenta años pintando. Aunque la belleza y la profundidad de su obra aluden a un estudio profundo de esta disciplina, la realidad es que comenzó a crear en su infancia, sin ningún conocimiento previo: “Me llegó sin esperarlo, sin estudiarlo. Desde que tuve mis primeros lápices en la mano hice dibujos muy extraños. Incluso desde la escuela llamaron a mis padres para ver qué pasaba con esa niña que no dibujaba cosas habituales de niños, pero, gracias a Dios, mis padres nunca cercenaron esto”.

Elena, en su infancia, pintaba países, lugares que nunca había visitado, hombres barbados y con túnicas caminando por calles pedregosas, naves, gente volando, etc. Ella entiende que se trataba de canalizaciones, comunicaciones de entidades ajenas a la artista que transmiten sus mensajes usando sus manos y su mente. “He seguido canalizando toda mi vida. Las canalizaciones a través del arte jamás se han cortado, ocurren permanentemente. Se manifiestan a través de las psicografías, de estos dibujos que yo pinto con mi mano pero que son un dictado. Es una suerte de automatismo en el trazo, no hay una premeditación, simplemente fluye. Incluso yo, después, me sorprendo y pienso: ‘¿Esto lo hice yo?’”, afirma. Aunque empezó a pintar con 16 años, las psicografías, dibujos sencillos que realiza de un solo trazo, las realiza desde corta edad. Elena, además, también recibe mensajes escritos.

La artista ha notado una evolución en sus canalizaciones. Comenta que “durante los años 60 y 70 había un contenido predictivo muy grande”. En los dibujos aparecían países que atravesaban situaciones delicadas y personajes que, años más tarde, iban a ser mundialmente conocidos. “Un ejemplo es un sueño recurrente que tenía con una señora bajita, viejita, llena de arrugas y una voz permanente que me decía: ‘sor de la Caridad, no vencerás’. Veinte años después de aquello, yo vivía en San Carlos de Bariloche, un lugar hermoso, y recibo el diario La Nación en la mañana. Ahí vi por primera vez el rostro de la madre Teresa de Calcuta y me vino a la mente aquella psicografía que recibí veinte años atrás, donde se decía: ‘ella cubrirá con su amor a los más desprotegidos del universo’”, asegura Elena Valdez.

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Obra de la artista Elena Valdez Fuente: Facebook Elena Valdez

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En los últimos años sus psicografías reflejan un deseo muy particular: “Es como una petición, desde lo alto, de mostrar sus rostros. Con esos ojos que son órbitas translúcidas, transparentes, puras, que tienen un asombro en la mirada; es como un deseo de esos seres de los planos superiores de querer bajar y mostrarse. De decir: ‘acá estamos. Interactúen con nosotros. Estamos para ayudar en este momento que tanto lo necesita todo el planeta’”, en sus propias palabras.

Los sueños, según la artista, juegan un papel muy importante en sus canalizaciones proféticas. El más importante tuvo lugar en 1975, cuando estuvo a punto de ser asesinada. En los 70, durante la dictadura argentina denominada históricamente como “Proceso de reorganización nacional”, Elena fue secuestrada junto a todo su núcleo familiar. Un sueño premonitorio le ayudó en tan duro trance. “En 1975 soñé con un ser de luz,  una bella personita que empezó a hablarme de cosas que me iban a suceder. Yo, con todo mi asombro, le pregunté quién era y qué quería de mí. Me contestó: ‘soy 1620 y vengo a traerte paz, pero, a la vez, a anunciarte que vas a vivir algo muy difícil’. Yo le dije: ‘¿Por qué me dices que vienes a traerme paz y me anuncias una cosa tan dura?’. Su respuesta fue que todo iba a salir bien, que siguiera sus instrucciones”, relata la entrevistada.

A los tres meses de aquel sueño toda la familia de Elena fue retenida a la fuerza. Argentina vivía una fuerte represión y, aunque en su caso el secuestro se debió a un error, asistían habitualmente a una iglesia cuyo sacerdote estaba involucrado en política. En aquel trance, Elena asegura que siguió las instrucciones de “1620”. “Me dijo: ‘pon a cada uno debajo de mi luz. Yo les voy a proteger’. Y así fue, porque todos los fieles fueron secuestrados y nunca más aparecieron y nosotros salimos de esa situación gracias al milagro de ‘1620’. Yo pinté una psicografía en la que aparece una señora bajita que sale de un trono, como una reina, y su cuerpo estaba lleno de corazones de luz. Ahí es donde ella me decía que situara a las personas que necesitaban luz”, expone Elena emocionada. La artista dibujó esa psicografía en la época del secuestro, cuando estuvo muy cerca de morir.

Al concluir aquella situación tan traumática, Elena y su hermana decidieron dar gracias por estar vivas. La pintora comparte su experiencia: “Fuimos a un lugar que yo no conocía, Catamarca, en la república Argentina. Cumplimos, fuimos a la Iglesia y ya pensábamos que estaba toda la gratitud hecha. Pero yo estaba inquieta, sentía como que había un lugar más para conocer. De pronto vi a un señor y le preguntamos que dónde podíamos ir. Y dijo: ‘acá viene un autobús que les puede llevar a una gruta’. Estábamos solitas y llegamos a la gruta y en la escalera de acceso leímos: ‘1620’. Era el año en el que los indios habían encontrado la talla de la Virgen del Valle de Catamarca. Fue la presencia de la Virgen en la psicografía que yo pinté en uno de los momentos más difíciles de mi vida”.

Es, sin duda, una de las psicografías más importantes en la trayectoria de la artista, aunque han existido otras que, por la fuerte carga profética, han impactado a todo el que las conoce. Una de ellas es la psicografía que predijo el atentado contra las Torres Gemelas. “Fue una visión, en un sueño, donde yo veía unos rascacielos, unos edificios grandes. Y unan ave, un avión, atravesaba el cielo y había una explosión. Se ve en la secuencia que dibujé que hay seres que están al pie del dibujo, y hay contornos de mapas y hay cosas que después se han hecho analogías con otros mensajes que han recibido otras personas. Aquella psicografía se llama ‘Estragos en la ciudad’ y fue una canalización recibida antes del atentado”.

Detalles como este le han valido la denominación de ‘sucesora de Parravicini’, el pintor argentino que a mediados del siglo XX pintó psicografías y realizó profecías que han asombrado al mundo. Elena sentencia: “la gente dice que yo soy la sucesora de Parravicini. Y yo digo que si él viviera hubiese completado una parte sanadora, que es lo que yo estoy haciendo. Usar la psicografía para sanar”.

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Obra de la artista Elena Valdez. Fuente: Facebook Elena Valdez

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Elena cree firmemente que la pintura y la oración tienen grandes dotes sanadoras. Piensa que los mensajes que ha recibido a lo largo de estas décadas le han enseñado a saber cómo actuar ante este tipo de situaciones. “He recibido instrucciones sobre cómo manejarme en la vida con muchas personas que se acercan a pedirme ayuda. Desde chiquitita tengo un don muy sencillo, de oración desde el corazón, de petición, como una vía directa desde el amor con María, y con los ángeles, con los seres superiores, con los maestros”, argumenta. Así, cuando alguien le dice, por ejemplo, que su hijo está enfermo, ella realiza esta oración “y al instante al niñito se le terminaba la fiebre”. Añade, además, que el resultado es aún más positivo “cuantas más personas se unan a mi petición. Porque ahí actúa el poder multiplicador y es una energía que dispara una fuerza inmensa, una energía que es capaz de obrar el milagro”.

Ella siente que, en cierta medida, el arte es una forma de orar y que las psicografías son sanadoras. “El punto clave son los ojos de las entidades que dibujo. Eso también me ocurría durante mi adolescencia, cuando trataba de comunicarme con los ojos de las esculturas de las vírgenes, de los ángeles… Por eso yo le pido a la gente que quiere interactuar con mis psicografías que entren en el dibujo a través de esos ojos”.

En ese punto, en la mirada, explica, “es donde se concentra el poder sanador”. Elena organiza reuniones en las que enseña a los interesados que desean usar la psicografía como una herramienta sanadora. “Les pido que se pongan delante de la psicografía e interactúen con los ojos que aparecen. Deben quedarse frente a ellas, junto a un popurrí de lápices de colores y actuar como un niño que va por primera vez a la escuela y se pone a pintar. Pero primero tienen que comunicarse con los ojos, después, como si de un camino se tratase, tienen que tomar los colores sin pensar y hacer fluir los colores que el alma dicte. Esa es la interacción pura y perfecta de la sanación con colores que se realiza a través de la psicografía”, asegura la artista.

Igualmente, tiene algunas psicografías específicas para este fin. “Cuando dibujé la psicografía titulada ‘María sanando el corazón’ no existía internet. Pero yo hacía fotocopias y dejaba cien en un hospital, cien en un aeropuerto, cincuenta en otro sitio, etc. Fotocopias para que la gente las pintara en lugares oncológicos, por ejemplo. Por testimonios que me han llegado de mucha gente sé que esta psicografía ha obrado milagros incluso de gente con depresión, con tristeza… solamente con el hecho de pintar e interactuar con ella. Siento y pienso que el arte es sanador, por eso decimos ‘san-arte’, que el arte es una gran sanación que viene a través de los colores” expone.

Ella sabe cómo irradiar luz. Lo hace a través de su arte. Llevando a las personas que conectan con su pintura a un viaje al interior de sus propias vidas y, quién sabe, si hacia la búsqueda de respuestas a los interrogantes que todavía ignoramos.

Fuente imágenes: Facebook Elena Valdez.

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