Los relatos sobre nahuales forman parte de una de las tradiciones más antiguas y persistentes del imaginario mexicano. En un nuevo episodio de Encuentros Extraordinarios, Yohanan Díaz recibe a Luiski, creador de 180 LPM Podcast, para explorar las distintas interpretaciones de estas figuras, desde personas que supuestamente pueden transformarse en animales hasta curanderos y practicantes con una fuerte conexión espiritual. La conversación distingue además el concepto de nahual del llamado tonal, entendido en algunas tradiciones como el vínculo de una persona con un espíritu animal desde el nacimiento. Aunque existen numerosos testimonios, videos y narraciones populares, hasta ahora no existe evidencia científica que confirme la transformación física de un ser humano en un animal.
Uno de los aspectos más inquietantes del episodio son los rituales de transformación descritos dentro de la tradición oral. Luiski menciona prácticas como los 13 saltos hacia atrás, la meditación profunda y determinados movimientos sobre la tierra que, según la creencia, permitirían conectar con el espíritu del animal. A diferencia del licántropo europeo, el nahual conservaría plenamente su conciencia durante el proceso. La charla también aborda a las llamadas Telpuchi, figuras asociadas con antiguas historias de brujas que supuestamente podían convertirse en guajolotes y desplazarse como bolas de fuego sobre los cerros. Entre los métodos tradicionales de protección aparecen objetos de metal, tijeras colocadas en cruz y palma bendita, elementos profundamente arraigados en el folclore de distintas comunidades.
Los testimonios compartidos durante el programa amplían todavía más el misterio. Se relata el caso de un niño en Veracruz que supuestamente se transformaba en un pequeño gato bajo una canasta, la historia de un cerdo que caminaba sobre dos patas con una mirada inquietantemente humana y el encuentro con un burro que habría hablado con voz de persona. También se recupera una narración sobre un convento aislado donde religiosas estudiarían a una supuesta colonia de nahuales con ciertas diferencias anatómicas. Estas historias pertenecen al terreno testimonial y legendario, pero muestran cómo el nahualismo sigue vivo en comunidades donde la tradición oral, la espiritualidad y el entorno natural continúan profundamente entrelazados.
El episodio dedica también un espacio importante a los chaneques, descritos como seres capaces de alterar la percepción del tiempo y del entorno. Una de las historias narra a un joven que habría quedado atrapado en una realidad aparente donde convivió durante horas con su padre fallecido, para descubrir al escapar que habían transcurrido dos semanas. La clave del engaño, según el relato, fueron las manos de aquella figura, que solo tenían dos dedos. Luiski y Yohanan exploran estas experiencias como posibles encuentros con seres del folclore, estados alterados de conciencia o fenómenos difíciles de clasificar. La conversación se extiende además hacia la idea de la Llorona como posible egregor, una figura alimentada por siglos de creencias colectivas y relatos compartidos.
Finalmente, Veracruz y el Pico de Orizaba aparecen como escenarios donde el folclore se cruza con fenómenos anómalos modernos. Luiski relata el avistamiento de una enorme nave triangular negra, formaciones extrañas en vegetación y encuentros con criaturas difíciles de identificar. Para ambos, estas historias muestran que muchas regiones de México conservan capas de misterio donde conviven mitología indígena, relatos de brujería y actuales reportes de objetos no identificados. Más allá de aceptar literalmente cada testimonio, el episodio plantea una pregunta fascinante: ¿cuánto de lo que hoy llamamos paranormal podría ser la supervivencia de conocimientos, símbolos y percepciones que nuestras culturas han transmitido durante siglos?


