¿Qué ocurre cuando una persona asegura percibir presencias desde la infancia y pasa gran parte de su vida intentando comprender aquello que los demás no pueden ver? En el nuevo episodio de Historias y Fantasmas, Chuy Campos conversa con Lupita Capistrán, médium y creadora de No estoy loca podcast, sobre una trayectoria marcada por experiencias paranormales, pérdidas familiares y una sensibilidad que, según relata, le permite establecer comunicación con personas fallecidas. Lupita recuerda haber crecido en un ambiente complejo, donde sus percepciones no encontraban explicación ni validación. Con los años atravesó distintos problemas personales y de salud hasta que, después de la muerte de uno de sus hijos y siguiendo el consejo de su abuela, a quien describe como sanadora, decidió dejar de rechazar aquello que consideraba parte de su vida y comenzar a ejercer abiertamente como médium.
Entre las experiencias que marcaron su juventud destaca un episodio ocurrido cuando tenía aproximadamente 17 años en la Casa de la Cristiandad, en Orizaba, Veracruz. Lupita asegura que durante aquella estancia fue jaloneada por una criatura que no identificó como humana, experiencia que se sumó a otras percepciones inexplicables que había tenido desde pequeña. Precisamente esa sensación de vivir acontecimientos que otros podían considerar imaginarios terminó influyendo en el nombre de su proyecto: “No estoy loca”. Más que intentar establecer una verdad absoluta sobre la mediumnidad, Capistrán explica que busca ofrecer un espacio para quienes atraviesan experiencias similares y sienten miedo de hablar sobre ellas. Para ella, cada médium desarrolla una manera distinta de interpretar lo que percibe y ningún canalizador posee necesariamente todas las respuestas.
Durante la entrevista, Lupita explica cómo funciona su propia metodología de canalización espiritual. Se describe como un puente capaz de recibir y transmitir mensajes atribuidos a personas fallecidas, además de percibir cargas emocionales, posibles bloqueos y aquello que interpreta como afectaciones energéticas. Sus sesiones pueden realizarse presencialmente o mediante fotografías, para las cuales considera especialmente importante poder observar los ojos de la persona. En años recientes asegura haber desarrollado además una sensibilidad hacia los animales, tanto vivos como fallecidos, percibiendo información relacionada con sus gustos, pensamientos o estados físicos. Estas experiencias son presentadas en el episodio desde el testimonio personal de la invitada y forman parte de su interpretación espiritual de la mediumnidad, no de métodos científicamente establecidos de diagnóstico médico o psicológico.
Uno de los momentos centrales de Historias y Fantasmas ocurre cuando la conversación deja la explicación teórica y pasa a una canalización en vivo. Sin recibir previamente la historia completa de la familia de su interlocutor, Lupita comienza a describir diferentes figuras que asegura percibir a su alrededor. Habla de una presencia materna asociada con una abuela y menciona detalles particulares: antiguas agujas para tejer, una peculiar mesa de tres patas con superficie de azulejo y recuerdos relacionados con la comida. Posteriormente aparece el nombre de “Antonio”, identificado durante la conversación como un tío cuya vida estuvo rodeada de dificultades. Según la interpretación de Lupita, esta presencia buscaba transmitir un mensaje de arrepentimiento, pedir perdón y comunicar que finalmente se encontraba en paz. También describe características atribuidas al abuelo Andrés y señala semejanzas físicas y de personalidad con su familiar.
La sesión culmina con otro aspecto recurrente dentro de la práctica de Capistrán: la interpretación del cuerpo como reflejo de cargas emocionales. Durante la canalización señala molestias en zonas como la espalda y los brazos y las relaciona, desde su perspectiva espiritual, con responsabilidades y emociones acumuladas. Incluso el saludo físico que había realizado al comienzo del encuentro adquiere posteriormente otro significado para ella, pues asegura haber recibido previamente la indicación de generar confianza mediante ese contacto. La experiencia abre una conversación sobre cuánto puede influir el duelo, la memoria familiar y la necesidad de despedirse en la forma en que las personas interpretan este tipo de encuentros.
Más allá de determinar qué explicación existe detrás de cada percepción, el episodio de Historias y Fantasmas explora una pregunta que acompaña desde hace siglos a las historias sobre médiums: ¿es posible que quienes mueren encuentren alguna manera de comunicarse con quienes permanecen aquí? Para Lupita Capistrán, la respuesta surge de años de experiencias que interpreta como evidencia personal de que el vínculo no desaparece con la muerte. Su proyecto No estoy loca nace precisamente de esa convicción y del deseo de acompañar a quienes viven fenómenos que no saben cómo explicar. Junto a Chuy Campos, la conversación se convierte así en un recorrido entre mediumnidad, duelo, experiencias paranormales y memorias familiares, culminando con una canalización que lleva el misterio directamente al estudio.


