En el nuevo capítulo de Historias y Fantasmas, Chuy Campos recibe a la antropóloga forense Fenice Padilla, una invitada que no solo trabaja todos los días entre huesos, cuerpos no identificados y escenas del crimen… sino que también convive con fenómenos que desafían cualquier explicación lógica. Desde apariciones en plena luz del día hasta entidades que la han seguido a su casa después del trabajo, Fenice comparte vivencias que revelan que, en su mundo, la frontera entre la ciencia y lo sobrenatural es cada vez más delgada.
Uno de los momentos más perturbadores del episodio surge cuando Fenice narra cómo un compañero fallecido se le apareció como si nada, hablando con ella sin señales de estar muerto. Días después, la noticia la golpeó: aquel hombre llevaba más de una semana fallecido. Este tipo de encuentros, lejos de ser aislados, comenzaron a formar parte de su vida desde la infancia, al grado de normalizar sombras, objetos que se movían solos y actividades poltergeist en su propio hogar.
Pero lo más escalofriante llega cuando relata al niño que se le “pegó” después de un caso forense. Un pequeño que la acompañó durante días, manifestándose con desgracias cotidianas, malestares físicos y hasta pudriendo alimentos de forma inexplicable. Alguien ajeno —sin conocer la historia— incluso percibió al niño y describió cómo la rodeaba. Solo una limpia espiritual logró romper el vínculo… y lo que ocurrió después fue tan inmediato como inquietante.
Este episodio está cargado de relatos reales que combinan análisis antropológico, experiencias paranormales durísimas y reflexiones sobre cómo el trabajo forense puede abrir puertas que no todos saben cerrar. Si quieres escuchar las historias completas, ver los videos, entender los rituales, y conocer cómo se protege alguien que convive con la muerte todos los días… no te pierdas el capítulo completo en YouTube.



