Para millones de personas, una mascota representa mucho más que compañía. Perros y gatos forman parte de la familia, perciben cambios emocionales, modifican sus conductas cuando algo sucede en casa y, en ocasiones, parecen comprender a sus humanos sin necesidad de palabras. Pero ¿podría existir detrás de ese vínculo un propósito todavía más profundo? En un nuevo episodio de Mystika Podcast, Talge Samaha conversa con el Dr. Germán Pérez, médico veterinario holístico, sobre una perspectiva que une medicina veterinaria, emociones y espiritualidad: la posibilidad de que los animales lleguen a nuestra vida como maestros, protectores y compañeros de determinados procesos evolutivos.
Germán Pérez relata que su interés por los animales comenzó desde la infancia y eventualmente lo condujo hacia la medicina veterinaria, la biotecnología, el trasplante de embriones y la inseminación artificial. Después permaneció aproximadamente 18 años alejado de la práctica clínica mientras trabajaba en administración de negocios. La muerte de su padre provocó un cambio importante en su manera de entender la existencia y lo acercó a autores como Deepak Chopra y posteriormente a las ideas de Jacobo Grinberg. Tras varios años de preparación, fundó en Tijuana una clínica orientada a la medicina veterinaria holística y las terapias regenerativas, buscando integrar herramientas convencionales con aproximaciones complementarias.
Una de las ideas centrales de la conversación es que cada animal tendría un propósito dentro de la familia a la que llega. Desde la interpretación espiritual planteada por Pérez, las mascotas pueden funcionar como protectores y acompañantes capaces de participar en procesos emocionales de sus humanos. El veterinario sostiene además que existe una estrecha relación entre el ambiente emocional del hogar y determinadas manifestaciones físicas o conductuales de los animales. Esto no significa que una enfermedad deba atribuirse automáticamente a las emociones: cualquier síntoma requiere valoración veterinaria y la búsqueda de causas médicas. Sin embargo, observar estrés, cambios de rutina, convivencia y bienestar emocional puede aportar información relevante sobre el entorno en el que vive una mascota.
Durante el episodio, Talge Samaha comparte experiencias personales con sus propios animales, entre ellas la historia de Camilo, su gato, quien había presentado problemas recurrentes de alergias. Pérez describe una particular conexión con Camilo y sostiene haber recibido información sobre determinados comportamientos del felino sin conocer previamente algunos detalles de su hogar. Desde su interpretación, Camilo se considera un “maestro” que voluntariamente acompaña y absorbe parte de las cargas emocionales o energéticas de Talge. También recuerdan a Lorna, una perrita que Talge relaciona con una experiencia de protección durante un episodio que ella interpreta desde el plano astral.
¿Cómo ocurriría una comunicación de este tipo? Pérez asegura que comienza observando elementos completamente perceptibles, como el lenguaje corporal del animal y de su humano, para después entrar en una forma de comunicación intuitiva que describe mediante imágenes mentales y mensajes breves. Para él, alimentar, acariciar y hablar con una mascota genera un vínculo que supera la satisfacción de sus necesidades básicas. Propone incluso ejercicios de contacto visual y concentración para fortalecer esa conexión. Estas prácticas pertenecen al terreno de su enfoque espiritual y no deben confundirse con métodos científicamente establecidos de comunicación interespecie.
La conversación también entra en el terreno de la medicina veterinaria integrativa y regenerativa. Pérez habla de su experiencia utilizando distintas herramientas complementarias y terapias avanzadas, entre ellas células madre, péptidos, flores de Bach y reiki. Algunas de estas intervenciones pertenecen a áreas de investigación biomédica y veterinaria con niveles de evidencia diferentes, mientras que otras se consideran terapias complementarias sin respaldo científico suficiente para determinadas afirmaciones. Por ello, cualquier tratamiento para una enfermedad diagnosticada debe ser evaluado individualmente por profesionales veterinarios y no sustituirse únicamente por prácticas alternativas.
Entre los casos relatados destaca Leo, un gato de 16 años de Orange, California, que padecía un problema severo de gingivitis. Según el testimonio compartido durante el programa, después de recibir un tratamiento regenerativo con células madre logró recuperar la capacidad de alimentarse. Pérez también explica el uso de péptidos y otras herramientas que, dentro de su práctica, busca incorporar como complemento de la medicina veterinaria. Para el especialista, la intención no es limitarse a combatir síntomas, sino observar al paciente desde una perspectiva integral que considere edad, alimentación, enfermedad, entorno y calidad de vida.
Uno de los momentos más emotivos aparece cuando la conversación aborda la vejez y la muerte de los animales. Pérez relata el caso de Boris, un Rottweiler de 16 años que había desarrollado un vínculo particularmente profundo con una niña con autismo. Desde la interpretación del veterinario, Boris permanecía aferrado a su función de acompañamiento hasta que su humana le comunicó que podía descansar. La historia sirve para introducir un concepto que Pérez denomina “jubilar” a las mascotas: hablarles cuando llegan a la vejez, agradecer lo que han hecho y expresarles que ya no tienen que responsabilizarse emocionalmente por la familia.
El duelo ocupa también un lugar central. Perder a un animal puede generar un dolor comparable al provocado por otras pérdidas familiares, especialmente después de años de convivencia. Germán Pérez propone reconocer ese vínculo y realizar actos simbólicos de despedida. Incluso cuando existen otros animales en casa, considera importante permitirles experimentar la ausencia y adaptarse al cambio. Más allá de cualquier interpretación espiritual sobre lo que ocurre después de la muerte, validar el duelo por una mascota permite comprender que el vínculo construido con ella fue significativo y que su ausencia puede requerir un verdadero proceso de adaptación.
El episodio de Mystika Podcast plantea así una pregunta que atraviesa toda la conversación: ¿somos nosotros quienes cuidamos a nuestros animales o, de alguna manera, ellos también están cuidándonos? Para Talge Samaha y Germán Pérez, convivir con una mascota implica aprender a observarla más allá de sus necesidades físicas y reconocer la relación emocional que construimos diariamente con ella. Desde una mirada espiritual, Pérez lleva esta idea todavía más lejos: considera que algunos animales llegan como maestros, cumplen una misión determinada y permanecen el tiempo necesario para acompañar una etapa específica de nuestra vida.
Quizá no sea necesario compartir todas estas interpretaciones para reconocer algo que millones de personas experimentan diariamente: la relación entre un ser humano y un animal puede transformar profundamente a ambos. Cuidarlos implica atender su salud, proporcionarles alimento, estimulación, seguridad y atención veterinaria, pero también dedicarles presencia y afecto. Y cuando llega el momento de despedirse, quizá una de las formas más profundas de agradecerles sea reconocer cuánto cambió nuestra historia desde el día en que llegaron.


