Mucho antes de convertirse en la mujer vestida de blanco que recorre las calles gritando por sus hijos, La Llorona ya encontraba posibles antecedentes en relatos del México prehispánico. En un nuevo episodio de Historias y Fantasmas, Chuy Campos recibe nuevamente a Luiski, de 180 LPM Podcast, para inaugurar una propuesta dedicada a desmontar las leyendas mexicanas y reconstruirlas desde diferentes perspectivas: crónicas históricas, tradición oral, experiencias contemporáneas y explicaciones psicológicas. Uno de los puntos centrales es la relación de la leyenda con Cihuacóatl, figura de la cosmovisión mexica asociada en fuentes coloniales con presagios y lamentos nocturnos previos a la conquista. Más que buscar una única “Llorona original”, el episodio explora cómo diferentes relatos pudieron fusionarse hasta construir el personaje que conocemos actualmente.
Con la llegada del periodo colonial, la leyenda comenzó a adquirir nuevos significados. El relato de una mujer condenada a vagar por haber perdido o asesinado a sus hijos adoptó numerosas variantes y terminó funcionando también como reflejo de los conflictos sociales de distintas épocas. Chuy Campos y Luiski plantean que algunas versiones pueden interpretarse como expresiones simbólicas de abuso, desigualdad, maternidad, culpa y violencia. Esa capacidad para transformarse explicaría por qué La Llorona nunca permanece completamente anclada al pasado: cada generación modifica sus escenarios y circunstancias mientras conserva elementos esenciales como el llanto, la pérdida y una presencia femenina que aparece en caminos, cuerpos de agua y lugares marcados por acontecimientos trágicos.
El episodio también entra en un territorio más oscuro al preguntarse si determinados estados emocionales podrían influir en la manera en que experimentamos lo paranormal. Durante la conversación aparece la idea de los arcontes, entidades descritas en ciertas corrientes esotéricas como seres capaces de aprovechar el miedo y otras emociones negativas. Esta interpretación pertenece al terreno espiritual y no existe evidencia científica de que entidades sobrenaturales se alimenten de las emociones humanas. De manera similar, atravesar una depresión no demuestra ni implica una mayor exposición a fenómenos paranormales; sin embargo, la salud mental, el estrés, el duelo y las alteraciones del sueño sí pueden influir en la percepción y en la forma en que interpretamos experiencias ambiguas. Por ello, cualquier depresión o crisis emocional requiere atención por sí misma y no debería atribuirse exclusivamente a causas sobrenaturales.
Entre historia y misterio aparecen además relatos asociados con el antiguo Convento de la Merced, donde grietas, espacios deteriorados y acontecimientos vinculados a personajes del pasado han alimentado narraciones paranormales. Para Chuy Campos y Luiski, estos lugares muestran cómo la arquitectura puede convertirse en depositaria de memoria colectiva: un edificio abandonado, una tragedia o una historia repetida durante generaciones pueden transformar nuestra percepción del espacio. Lo mismo ocurriría con testimonios contemporáneos surgidos en zonas rurales afectadas por violencia, donde nuevas apariciones y relatos comienzan a incorporarse al folclore. Esto no demuestra que las tragedias produzcan fantasmas, pero sí evidencia cómo las comunidades utilizan las historias sobrenaturales para conservar recuerdos, expresar temores y dar significado a acontecimientos difíciles de procesar.
Esta nueva etapa de Historias y Fantasmas busca precisamente colocar las leyendas bajo esa doble mirada: escuchar aquello que cuenta la tradición sin abandonar la investigación de su contexto. La llegada del formato a Spotify permitirá además aprovechar el sonido para reconstruir atmósferas y relatos de una manera diferente, mientras la audiencia podrá compartir testimonios, historias y propuestas para futuras investigaciones. Chuy Campos y Luiski anticipan nuevas colaboraciones dedicadas a seguir rastreando la memoria oral mexicana, porque quizá la pregunta más interesante no sea únicamente si La Llorona existe, sino por qué, después de tantos siglos, México todavía necesita seguir contando su historia.


