Fraude en supuestos Manuscritos del Mar Muerto

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Se ha descubierto que algunos fragmentos que se han vendido como Manuscritos del Mar Muerto son falsos. Os contamos la historia de los auténticos que aparecieron en Qumrán.

Lourdes Gómez – @Lourdesgm13 – En las cuevas contiguas al asentamiento judío de Qumrán en 1947 se produjo uno de los hallazgos arqueológicos más importantes de la historia. Unos pastores beduinos encontraron siete pergaminos con caracteres hebreos: los famosos y hoy día conocidos como Manuscritos del Mar Muerto. Se trata de los textos bíblicos más antiguos encontrados hasta la fecha, junto con otros hallados en Fayún y Oxirrinco, en Egipto.

Existen muchas versiones de la historia de los Manuscritos del Mar Muerto pero, según una de las teorías más aceptadas, los beduinos habrían vendido los siete pergaminos a dos anticuarios de Belén. Un erudito de Jerusalén habría adquirido, posteriormente, tres de los rollos. Por otro lado, los otros cuatro habrían sido vendidos por un tal Khalil Iskander Shahin -el famoso Kando de esta historia- a un arzobispo de la Iglesia Siríaca de Jerusalén. Este arzobispo, allá por junio de 1954, puso los rollos a la venta a través de un anuncio en el periódico estadounidense The Wall Street Journal. Un arqueólogo adquirió los rollos para el estado de Israel y hoy día, los siete se custodian en el Museo Nacional de la capital israelita.

A raíz del primer descubrimiento, nuevos estudiosos se desplazaron hasta las cuevas próximas a Qumrán con la esperanza de protagonizar nuevos hallazgos; y así pues,procedentes de otras diez cavidades, reunieron cientos de rollos, la mayoría descompuestos en miles de pedazos. Como fue tan ardua y lenta la tarea de volver a componer dichos textos, esto dio lugar a que surgieran teorías de la conspiración que alertaban a la sociedad de que no se quería dar a conocer el contenido de los manuscritos.

Sin embargo, fue en la primera década del nuevo milenio cuando empezó a divulgarse el contenido de esos millones de pedacitos de pergamino: pasajes apocalípticos y rituales, documentos legales, crónicas sobre la secta que vivía en Qumrán y más de doscientos restos de manuscritos bíblicos.

Hay que destacar, igualmente, que los beduinos siguieron realizando sus incursiones a espaldas de los profesionales de la arqueología. Así, habrían vendido sus hallazgos al anticuario Kando; el más importante de este incierto origen es el conocido como Rollo del Templo, el más largo de los Manuscritos del Mar Muerto. Fue requisado por la Inteligencia israelí durante la Guerra de los Seis Días.

En los años 90 empezaron a aparecer en el mercado de los coleccionistas de antigüedades, de manera muy misteriosa, nuevas piezas que supuestamente procedían de Qumrán, es decir, nuevos restos de Manuscritos del Mar Muerto. Uno de los coleccionistas que no dudó en adquirir parte del material fue el coleccionista evangélico estadounidense Steve Green. En concreto, se hizo con 16 fragmentos entre los años 2009 y 2012. Dichos textos se expusieron en el Museo de la Biblia de Washington y ahora se ha descubierto que se trata de piezas falsas que habían sido vendidas por cantidades estratosféricas: el precio de cada pequeño fragmento rondaba los… ¡250.000 dólares!

Ya en su momento, los expertos alertaron de pistas que indicaban que podría tratarse de material fraudulento, pues se percataron de que el texto tenía un trazo poco firme, discontinuo, etc. Aún así, no tenían ningún dato concluyente y la sospecha no pasó a mayores. Sin embargo, en estos últimos años la bola de nieve ha ido creciendo y, al final, Green decidió investigar la cuestión. Envió cinco fragmentos al Instituto Federal para la Investigación de Materiales (BAM) en Alemania. Los expertos han determinado que no son antiguos y van a dejar de ser expuestos. Ante tal varapalo, han decidido enviar el resto para su análisis y los que siguen expuestos en el Museo de la Biblia están acompañados por un cartel que explica las dudas sobre su autenticidad.

Pero, ¿quién está detrás de este fraude? Los científicos postulan que debe ser obra de algún doctorado, aunque hay, según ellos, errores graves que demuestran que no sería un experto de alto rango, sino algún estudiante de doctorado. Se alerta, igualmente, de que este caso podría guardar relación con una maleta que el anticuario Kando habría enviado a Suiza cargada de documentos procedentes de Qumrán. Parte de este material habría sido vendido décadas después por el hijo de Kando. No ha trascendido, de momento, cuál es la conexión y quienes serían engañados o engañadores.

Hay que tener en cuenta, en todo este asunto, que estamos hablando de textos que se asocian con los auténticos Manuscritos del Mar Muerto, uno de los descubrimientos más impactantes de la historia. Textos antiquísimos que hablan de pasajes de la Biblia y que, más allá de ser documentos históricos, son a menudo usados por unos y otros con distintos intereses, tanto económicos como religiosos. Y es que, hasta la aparición de estos documentos, las versiones más antiguas del Antiguo Testamento eran traducciones medievales del griego.

Igualmente, no debemos olvidar que los Manuscritos del Mar Muerto son reliquias, en el sentido más legendario de la palabra, pues distintas religiones consideran que ahí está escrita la palabra de Dios. Se trata del fundamento de la fe de muchas personas y por tanto, creen que han sido confeccionados hace miles de años por mensajeros elegidos por la divinidad.

Fuentes: National Geographic Diciembre 2018 y La Vanguardia. Fuente imagen de apertura: Google Cultural Institute.

 

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