En un nuevo y perturbador episodio de Relatos de lo Prohibido, Oswaldo Torres conversa con Alexis “El Chino”, figura central de uno de los altares más polémicos dedicados al llamado Angelito Negro en Tepito. La charla se adentra sin filtros en testimonios de milagros atribuidos a Lucifer, pactos espirituales, limpias con fuego y la creciente devoción a entidades que muchos consideran prohibidas. Desde el inicio, el episodio marca una postura fuerte: el mal —dice el invitado— no está en las deidades, sino en el corazón humano, y asegura que estamos viviendo “los tiempos de él” sin que la mayoría quiera aceptarlo.
El testimonio más impactante gira en torno a la sanación de su madre de un cáncer avanzado, hecho que —según relata— ocurrió después de pedir ayuda a través del Angelito Negro y del ocultista Óscar Pelcastre. A partir de ese momento nace el altar y comienza un flujo constante de visitantes, ofrendas y peticiones. El lugar pasa de ser un acto de fe personal a un punto de peregrinación donde acuden decenas de personas al día buscando salud, trabajo, liberación energética y hasta favores imposibles. El Chino sostiene que no se trata de satanismo destructivo, sino de devoción a una deidad incomprendida, y remarca que para él Lucifer sigue siendo un ángel y una fuerza de sabiduría y entendimiento.
Uno de los puntos más controversiales del capítulo es la explicación de pactos, amarres y rituales. El invitado afirma que los trabajos con estas entidades pueden ser “más efectivos” porque —según su visión— operan en tiempos distintos y con respuestas más directas. Habla de sigilios tatuados, descargas de energía, cambios radicales de vida tras consagraciones y limpias realizadas con fuego, intención y trance. También aborda el tema sexual como intercambio energético ritual, rompiendo tabúes y defendiendo que el verdadero poder está en la intención y la carga espiritual del acto, no en el morbo.
La conversación también toca el rechazo social, las protestas religiosas frente al altar, cateos policiales vinculados injustamente a imágenes demoníacas y la confusión entre crimen y devoción. El Chino se deslinda de delitos y asegura que la imagen no vuelve criminal a nadie: “la gente mala ya lo era antes”. Señala que políticos, músicos y figuras públicas ya se han acercado a estas prácticas y que el crecimiento del culto es global. Para él, no es moda: es un despertar espiritual oscuro que compite ya con devociones tradicionales y que seguirá expandiéndose por la fuerza de la fe de sus creyentes.
El episodio cierra con un mensaje inesperado: más allá del culto, el invitado insiste en sanar el odio, liberarse del miedo y vivir con intensidad y conciencia. Entre símbolos, deidades, energía y polémica, el capítulo deja una pregunta inquietante: ¿es ignorancia, peligro… o una fe alternativa que crece en silencio? Este encuentro no es cómodo, pero sí imposible de ignorar. Ya disponible en YouTube para que lo veas completo y también puedes escucharlo sin censura en Spotify.


