El MONSTRUO NO ESTÁ EN LA PANTALLA… ESTÁ EN TI (Cine de terror mexicano)

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Hay un miedo más fuerte que cualquier fantasma: el momento en el que entiendes que el monstruo no vive afuera… vive dentro de ti. En el más reciente episodio de Historias y Fantasmas, Chuy Campos se sienta con Tony Kings para hablar del cine de terror como se debe: no como “sustos”, sino como una experiencia que te confronta. Porque a veces el horror no aparece en la oscuridad… aparece cuando te ves al espejo y reconoces algo que no querías aceptar.

La conversación parte de una pregunta brutal: ¿qué parte de nosotros está tan mal o tan bien que cuando vemos un monstruo nos proyecta? Y ahí es donde todo se vuelve más profundo, porque el terror funciona como un ejercicio catártico: se cae la máscara de “todo está perfecto” y salen los secretos, la culpa, lo reprimido y lo sobrenatural. El monstruo se convierte en una forma de darle cuerpo a los miedos humanos más básicos: el abandono, el poder, la violencia, la culpa… y el miedo a nosotros mismos.

En México, este género pega distinto porque lo sobrenatural se siente posible. Aquí no solo ves una película y ya… aquí muchos todavía piensan “¿y si me traje algo por andar viendo esto?”, y ese detalle lo cambia todo. Por eso el episodio toca un punto buenísimo: cómo el terror mexicano refleja nuestros miedos sociales y familiares, y cómo a veces lo verdaderamente aterrador no es un ente, sino todo lo que una sociedad normaliza. El miedo, cuando se vuelve cotidiano, deja de sorprender… pero nunca deja de pudrir por dentro.

Y en esa exploración aparece el gran maestro: Carlos Enrique Taboada, que entendió como pocos que la inocencia puede ser un portal. En su cine, los niños no son solo personajes: son antenas, sensibilidad pura, seres capaces de ver lo que los adultos ignoran. Por eso películas como Hasta el viento tiene miedo, El libro de piedra o Veneno para las hadas no necesitan exagerar efectos, porque su terror está en la atmósfera: en lo que se calla, en lo que se oculta, en lo que se finge que “no pasa nada” hasta que todo revienta.

Este episodio también deja claro por qué el cine mexicano cargó con mala fama durante años, especialmente por la comparación con Hollywood en los 80, pero hoy el género está viviendo otra etapa: menos efecto barato, más historia, más identidad y más verdad. Y cuando una historia está bien contada, no necesitas millones para destruir a alguien… solo necesitas una idea que incomode. Ya disponible en YouTube para que lo veas completo, y sin censura en Spotify para escucharlo sin restricciones, porque si vas a entrar en esto… entra bien.

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