Cuando los ovnis invadieron Washington DC

Estos días se cumplen 67 años de una oleada ufológica memorable: los ovnis, en el verano de 1952, se presentaron sobre Washington DC y pusieron en jaque a las autoridades militares y políticas estadounidenses. Aquella oleada dio inicio a una de las principales teorías de conspiración existentes en este campo: los gobiernos ocultan la verdad sobre el fenómeno ovni

Lourdes Gómez – @Lourdesgm13 – A las 23:40 horas, tiempo de Washington -capital administrativa de los Estados Unidos-, de la noche del 19 al 20 de julio de 1952, personal dedicado al control de tráfico aéreo en dicha ciudad, detectó una flotilla de ovnis. En concreto, una formación de siete objetos que aparecían en la pantalla de radar situados hacia el sudeste de la Base Aérea Andrews.

Los objetos voladores no identificados se movían, como se calculó más tarde, a una velocidad de 11.265 kilómetros por hora. Ante la magnitud del avistamiento, los responsables del radar avisaron al oficial al mando. En un primer momento, pensaron que, simplemente, el radar estaba funcionando incorrectamente. Contactaron con los técnicos, para que arreglaran el aparato, pero estos profesionales confirmaron que el radar estaba en perfectas condiciones.

Ovnis detectados aquella noche en los radares de Washington DC. Fuente: La Exuberancia de Hades

Así las cosas, contactaron con los compañeros de la Torre de Control, quienes les confirmaron que estaban siguiendo la trayectoria de los mismos objetos, y tuvieron conocimiento, igualmente, de que en la Base Andrews también estaban pendientes de aquellos siete enigmáticos objetos.

Lo más impresionante es que, durante todo el avistamiento, ante la atenta mirada de decenas y decenas de militares, estos ovnis sobrevolaron a sus anchas Washington, a una velocidad increíble y, por si esto fuera poco, se situaron sobre una zona en la que cualquier vuelo estaba totalmente prohibido: la Casa Blanca, el hogar del Presidente de los Estados Unidos. Igualmente, se cuenta que otro de estos objetos desconocidos se situó aquella noche sobre el Capitolio, también zona aérea restringida.

Además de los militares, algunos pilotos civiles también tuvieron la oportunidad de toparse con el fenómeno. Entre ellos, estaba el capitán S. Casey Pierman, quien aquella madrugada pilotaba el vuelo 807 de Capital Airlines, entre Washington y Martinsburg. El piloto, que fue testigo del avistamiento durante unos doce minutos, describió a los siete ovnis como una especie de “estrellas fugaces sin cola” y aseguro que no había visto nada parecido en todos sus años de experiencia.

Prensa de la época hablando del incidente con ovnis en Washington. Fuente: History.com

El incidente no terminó ahí. Antes del amanecer, se detectó un nuevo aviso extraño en el radar de la Base Aérea Andrews; esta vez se trataba de una gran esfera de color naranja, que se mantenía estática sobre la vertical de estas instalaciones militares. Aunque, de inmediato, mandaron a pilotos que pudieran interceptar estas extrañas luminarias, llegaron cuando los ovnis ya se habían marchado. La información se había enviado, rápidamente, al mando militar para que se tomase una decisión, pero los cazas salieron tarde. Según uno de los controladores que trabajó durante aquella agitada noche, Harry G. Barnes, parecía como si estos objetos controlasen las comunicaciones y actuasen en base a lo que estaban oyendo.

Estos avistamientos son solo la punta del iceberg de lo que ocurrió aquellos días. En toda la zona de Washington DC se obtuvieron muchos informes relacionados con objetos voladores no identificados. Como era de esperar, la información, a pesar de haberse difundido solo en círculos militares, saltó a la prensa y comenzó a hablarse de “invasión ovni sobre Washington”.

Cómic centrado en el incidente con ovnis en Washington en 1952. Fuente: La Exuberancia de Hades

La opinión pública estadounidense, aterrada por la presencia de ovnis, pidió que el Pentágono proporcionase una explicación plausible a lo que estaba ocurriendo. Los militares, decidieron que era mejor esperar a que las aguas volviesen a su cauce, y justo cuando pensaban que la tormenta estaba amainando, una semana después del primer incidente, vuelven a darse los avistamientos. El 26 de julio de 1952, nuevamente, formaciones de ovnis invadieron los cielos de la capital y fueron vistos a docenas. Tal era el crispamiento del Pentágono, que incluso dieron órdenes de liarse a tiros y abatir cualquier objeto volador no identificado que se pudiese; sin embargo, esta orden se suspendió por la peligrosidad y por las protestas de algunos científicos.

Tal magnitud cobró el asunto, que el 29 de julio de 1952 el general John Samford ofreció una rueda de prensa en compañía de, entre otros, el capitán Ruppelt, del Proyecto Libro Azul, el programa del ejército estadounidense que, en esos momentos, se encargaba de investigar la presencia de ovnis en nuestros cielos. Según explicaron, aquellas detecciones de radar se debieron a inversiones de temperatura… y se quedaron tan tranquilos. Fue justo en aquel momento cuando nade una de las mayores teorías de conspiración en el fenómeno ovni: los gobiernos nos ocultan la verdad.

La opinión pública norteamericana no podía creer que la respuesta a la psicosis vivida durante aquellos días de julio fuese la oficial: errores en el radar, meteoritos, estrellas… Aquello no explicaba lo vivido por experimentados pilotos como Casey Pierman. Por ello, fue entonces cuando los ciudadanos empezaron a sentir que las piezas no encajan, que hay algo que se nos escapa y que no nos permiten vislumbrar, un sentimiento que permanece vivo a día de hoy pero que surgió aquel lejano verano de 1952, tan solo cinco años después del inicio oficial de la era moderna de la ufología con el avistamiento de Kenneth Arnold en el Monte Rainier.

Fuentes y más información: Libro Ovnis, la respuesta definitiva, de John Spencer; Planeta Benítez.

Sin Comentarios

Publicar un comentario
Este formulario recopila tu nombre, correo electrónico y el contenido para que podamos realizar un seguimiento de los comentarios dejados en la web. Para más información revisa nuestra Política de Privacidad, donde encontrarás más información sobre dónde, cómo y por qué almacenamos tus datos.

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia de navegación, y ofrecer contenidos y publicidad de interés. Al continuar con la navegación entendemos que se acepta nuestra política de cookies. Más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar